05 febrero 2012

Sin juicio

Es la tercera o cuarta vez que comienzo un post.

Creo que a veces nos encontramos así en la vida: parados delante de infinitas posibilidades y sin poder decidir por donde empezar. El problema, a veces es sólo comenzar. Tener la voluntad de avanzar en la dirección que sea. Otras veces es avanzar, sin dejar de mirar hacia atrás. Tarde o temprano nuestro cuerpo lo reciente y el camino incluso se nos puede hacer más largo, más lento o más infeliz. En mi caso, y creo que es habito que me caracteriza, es que quiero recorrer todos los caminos, ...al mismo tiempo. Me cuesta soltar ideas posibles y eso a veces me pone.... "existencial".

La gente suele decir que no se puede tener todo en la vida, pero yo creo que sí... solo que no simultáneamente. Llegué a esta conclusión luego de leer infinitas páginas sobre las relaciones humanas en un momento de crisis personal, y lo refrendo tras un fin de semana patético, doloroso y confuso.

Cuando decidimos, estamos escogiendo, y al hacer una selección, estamos eliminando ciertas posibilidades, caminos, condiciones o libertades. Es así de simple. No es que una mujer no pueda ser madre, esposa, amiga, profesional y activista politica. Sino que como nuestros recursos son finitos, al escoger un nuevo rol limitamos los otros, pero podemos ir variando nuestro tiempo y esfuerzo entre ellos a lo largo de la vida.
Ahora que lo escribo me parece demasiado lógico, porque todas grandes empresas requieren compromiso y dedicación.

Por eso, se puede tener todo, sí, pero no a la vez. Se puede tener una agradable vida de soltera, pero no mientras se está casada. Se puede desarrollar una exigente y competitiva carrera profesional, pero será mucho más complicado si se quiere ser -al mismo tiempo- las más dedicada y perfecta ama de casa. Y ojo, que si alguien adora la multifuncionalidad soy yo, sólo que en estos últimos años me he dedicado a escoger mis batallas, lo que creía estaba funcionando.

Sin embargo, de vez en cuando la vida nos pone en nuevas encrucijadas. Este fin no pude evadir más una dolorosa exondoncia de mis terceros molares (sí, las cordales... esas que le sacan la lengua a Darwin y aún continúan haciendo estragos en nuestras delicadas mandíbulas)  y parece que con ellas perdí todo mi juicio.
Debía estar en casa sólo descansando y comiendo helado. Era simple: no hablar, no levantar peso, dieta líquida y blanda, es decir: inactividad total, lo que se traduce en mí en impaciencia y caos. Repito, era simple. No podía ser mamá, novia, madrastra, directora, ama de casa y paciente. Al ser una "paciente" debía minimizar el resto de los roles. Y no fue así.

Excluyendo las 10 primeras horas, el resto del reposo se convirtió en ropa que lavar, almuerzo que preparar, pautas que coordinar.. etc, etc, etc, y qué cosa más absurda. ¿El resultado? Una explosión de llanto y una desolación inmensa. Afortunadamente el helado sirve tanto para las ausentes muelas, como para la depre, pero es seguro que para la próxima ocasión, le endosaré el resto de las tareas a un par de colaboradores.
Cuando peor me sentí, abrí este blog y encontré el post a medio escribir. Nada más agradable que encontrar una respuestas en ti mismo: ¿Acaso no era así de simple desde el principio? Elegir un rol.

Confieso que en medio de mis otros quehaceres, me costó mucho retomar este buen hábito, empero nada como una buena amiga embarazada para obligarme a no renunciar a esta reconfortante terapia. Gracias Alfon! Y con permiso, tengo mucho helado que comer!

08 julio 2011

Mi versión

Siempre estuve en desacuerdo con esa máxima popular sobre la complicidad en los dramas domésticos: los trapos sucios se lavan en casa. La hipocresía no está entre mis habilidades, a decir verdad, siempre fui del tipo más impertinente, y estas lineas no son la excepción.
Es difícil, claro, hablar de una familia disfuncional o de una retahíla de cachos que terminaron en divorcio. Es más "políticamente correcto" decir que no funcionó o aparentar con gran esfuerzo tener una familia normal o decente. Pero no existe nada que tolere menos que las versiones mal contadas. Por eso escribiré sobre mi matrimonio, y sobre su fin.
Sobre infidelidades, las historias son infinitas y variadas.
La mía, fue triste. Supe de las andanzas de mi ex marido un día después de mi cumpleaños, durante el séptimo mes de mi segundo embarazo. Supliqué honestidad y sólo obtuve más mentiras dosificadas durante dos largos meses que terminaron con una separación de cuerpos introducida "con un bebé en gestación concebido durante el matrimonio".
Sólo pude contactar a dos de ellas. Ambas me dijeron al precisarlas, tal y como si me tropezaron en el supermercado: "Lo siento señora... fue un error". De las otras dos sólo sé que existieron. Quizás alguna lea esto y de gracias que no la cuento... aún.
La excusas fueron variadas. "Eres castradora, trabajas demasiado, nunca me decías Te amo.. te gustaba otro...", en fin. El arrepentimiento genuino llegó tarde, muy tarde, cuando mis ojos estaban puestos en otra persona. Ni siquiera hoy, puedo justificar que mi hija de 3 años visitara a la amante de su papá durante el post-operatorio de su mamoplastia, entre otros detallitos que no vale la pena mencionar.
El caso es que luego de meses de terapia, trasnochos, desvelos, escándalos, enemistades, kilos menos y hasta un fallido intento de reconciliación firmé mi divorcio hace casi un año. Ese día caminé muy triste desde los tribunales hasta el hombro de unas buenas amigas donde lloré el sueño roto de un matrimonio al que le aposté todo.
Aunque sí, fui feliz, no puedo negarlo. Rei y disfruté buena parte de esos 7 años de vida en pareja. Es parte de mi historia y no reniego de ella... tampoco la oculto o la maquillo. La asumo, porque sin adjetivos, simplemente fue.
¿Superado? Casi. Aún quedan temores, procesos. Confusión, al principio, viendo un hombre hablar de reconciliación mientras se tira a su compañera de labores, y guarda en su celular fotos de cuanta borracha manosea mientras trabaja. Molestia al ver a un padre con miedo de quedarse sólo son sus hijos porque -nunca se tomó el tiempo para aprender a hacerse cargo de ellos-. Indignación por el rol de víctima que pretende ocupar cuando, finalmente, me permito volver a creer en el amor. Desilusión al corroborar que las lecciones no terminan de calar en su carácter. Y sorpresa al percibir la cobardía de vociferar que otro te robó lo que perdiste por inmaduro e irresponsable.

¿Arrepentida? No podría. De ese tiempo, que a veces consideré perdido, nacieron mis retoños.
Tampoco puedo ser ingrata con los aprendizajes adquiridos. Cambié, crecí.

Mi vida es mejor ahora.
Hay prudencia en el desenfreno emocional. Hay congruencia. Hay paz, hay fe y sobre todo hay amor.

En mi casa, no tengo espacio para guardar trapos, por eso tengo estas teclas que me dan espacio para todo, incluso, para contar mi versión. Perdónenme la insolencia!

08 mayo 2011

Razón y corazón!

¿Sabes realmente lo que significa AMAR?...
Con esta frase, escrita como introducción de una confesión en un chat, mi búsqueda infinita por definir el amor y su alcance se alborotó. ¿Amar? Como no saberlo...  cuando eres madre y estás dispuesta a dar tu vida por dos personitas que te conmueven con su sonrisita y con sus deditos rodeando tu mano. Claro que se lo que es amar... pero cuando hablamos de la pareja,  la acción de este verbo como que parece menos reconocible.

Las historias de amor siempre le dan al momento del "TE AMO" un halo de revelación. Es un hito que toda relación quiere alcanzar. Tampoco escasean los chistes sobre el grado de compromiso que implican estas 5 letras, que desde mi apreciación personal, se usan más a la ligera que el nombre de Simón Bolívar en nuestro país.

Me cuestioné, una vez más. ¿Verdaderamente sé lo que significa amar?

Amar es profundo, es grande y es bonito. Nos han vendido la idea de que debe doler e implica sacrificio, y en este punto debo disentir.

Amar es entrega voluntaria. Exige de nosotros claridad emocional y desapego. Amar no es poseer, por el contrario es ceder.  También suele decirse que amar esta reñido con la individualidad, y es porque a algunos les parece romántico creer que si nos anulamos para volvernos un apéndice del amado, amamos más. La dependencia no es amor. El miedo a la soledad no es amor.  Puede parecer incluso que sé más sobre lo que no es amar, que sobre lo que sí...

De algo sí estoy convencida y es que amar, como casi todo en la vida, es una decisión. Puede que el encuentro de dos personas en el mundo sea una casualidad o un giro del destino, y puede que la atracción sea inmediata, que la sintonía sea instantánea, y que la compatibilidad sea absoluta. Pero amar, entregarse... es una elección que hacemos, consciente o  inconscientemente.

Amar también es libertad.  Es inspirarse, es bailar sin música, pintar sin lienzo.... es sonreirle a la vida y dar gracias. Amar es solidaridad, comprensión, respeto... Amar es una bendición.

Empero, algo sí hay que aceptar. El amor del que hablo no es infinito, ni mucho menos incondicional. No se puede amar sin establecer límites.  Amar no puede significar perder tus principios, tu conciencia o tu dignidad...  porque la estructura del amor, para mí, es la paz y si un sentimiento te obliga a estar en conflicto permanente contigo mismo, ni es sano ni es amor. Tampoco es válido el chantaje de amar si me amas, porque aquí sólo sería ego demandando atención... Ni pensar, que sólo porque terminó no fue verdadero amor.

El amor se transforma, y en consecuencia nosotros, la pareja, el ser. Si nos aferramos a una sola forma de amor, al enamoramiento del principio, a la adrenalina... confundiremos el amor con sexo, o con ilusión y nada más lejos de la realidad.  No creo que la intensidad del amor venga traducida en una respuesta bioquímica... y sería reduccionista pensarlo... Amar debe ser una emoción trascendental!


A esa pregunta en el chat, respondí. Sí, se lo que es amar...
y lo tecleé con propiedad porque yo he amado. Reconozco que tal vez con ciertos temores e impaciencia , pero con mucha voluntad, mucho compromiso y con demasiada tolerancia.

La respuesta fue insospechada y feliz. "Estoy claro. Y eso es lo que siento por tí. Te Amo"

Y vino, nada automático, y sí, previa meditación y verificación mediante razón y corazón,  el anhelado:  "Yo también te amo".
¿No mencioné que la mejor característica que puede tener un buen amor es la reciprocidad?

10 abril 2011

Dudas!

Confieso que cuando me senté frente al monitor, mi intención era escribir sobre la duda.
Y como no. Si es a partir de la duda como nos enseñan a vivir. "No confíes en desconocidos". "No todo lo que brilla es oro". "Las apariencias engañan"... son frases que forman parte de la sabiduría popular elemental de cualquier venezolano. Dudar... que triste, y que necesario es dudar.

La duda nos permite revisarnos. Replantearnos decisiones, momentos, lugares, personas.. sentimientos. La duda, cuando se tiene como un elemento catalizador y de autoprotección es útil, pero cuando dudar se vuelve el modus vivendi llega el caos, el desbalance, la desconfianza, la inseguridad. La certeza absoluta nunca llega. Pero la fe, sí. Por eso, prefiero escribir sobre creer.

Mi buena amiga Alfonsina concluye, atribulada por su pronta partida del país y las despedidas obligadas que protagonizará hasta fin de mes, que siempre volvemos a creer. Ella es una optimista! y una de mis personas favoritas en la vida!! y la verdad es que la secundo, al final, siempre volvemos a creer en nosotras mismas, en el país, en el mundo... y en el amor.

No importa cuan grande haya sido la duda, la herida, la desilusión... cuan triste haya sido el desamor, el desengaño.. o que profundo haya sido el cuestionamiento. Y me encanta creer que es así, aunque meses atrás cuando comenzé este blog, mi corazón estaba sumido en la mayor de las deseperanzas.

Aunque advierto,  volver a creer no es un acto de magia. Requiere de una combinación casi perfecta de reflexión, apertura, sanación y voluntad. También ayudan las buenas personas que te rodean, las que te conocen, las que te acompañan, las que te escriben, las que te leen, las que te guían. Y los nuevos romances son esenciales.

He vuelto a creer. Y no quiero decir con esto que no dudo.
Dudo, sí, pero sobre el color de tinte que me pondré en el cabello.
Afortunadamente, ya no sobre mi capacidad de enamorarme sin reservas, mi valor personal, o mis principios.
Tampoco dudo que los buenos amores existen, ni que para vivirlo sólo necesitas aceptarlo! Dudo de las intenciones, pero no de las personas.

¿Mi consejo? Duden, pero nunca, nunca, pierdan la fe!

08 abril 2011

Dí NO!


Piernas temblorosas e infinitos latidos irreverentes descubren la proximidad del ansiado encuentro. La piel quema y es inminente el contacto definitivo... todo está a punto pero vuelvo en sí: olvidamos el puto condón. Inaudito. Es la primera vez que me pasa. Siempre trato de convencerme que soy de las decentes y que no cederé a la primera, así que pospongo hasta la 5ta salida. Esa es mi regla. La otra es: nunca vayas dispuesta a concretar sin un condón a la mano. No sé qué sucedió...

Sin consideraciones él intenta continuar. En milisegundos repaso las clases de biología de la secundaria y todas las posibilidades que implica el sexo sin protección. ¿Cómo es que se llama la pastillita del día de después?... posn.. port...? Bueno esa me salvará, resuelvo y me dejo llevar como adolescente. 

Le permito avanzar. Mi pecho enrojecido recibe cada caricia... Su lengua es una artista que dibuja mi silueta rumbo al sur. Los gemidos aumentan el paso y le doy la bienvenida a mi pelvis... Coño! ¿Por qué tengo que pensar en un módulo de salud justo ahora?... Trato en vano de alejar las cifras sobre ETS que vienen a mi mente, y sobre todo la confesión de la joven doctora encargada del programa del VIH en la ciudad, quién en una cena benéfica dijo: "Mucha gente vive con la enfermedad controlada. En este salón podrían haber varios de mis pacientes, y nadie tendría manera de saberlo."

Acaso era justo la consolidación de varias semanas de juegos previos se esté frustrando por simple sentido común. Pues, así era. Después de una decena de parejas sexuales... ¿Cómo dejé el asunto de la protección en manos de él?. Y ni modo, en el decálogo sexual también está una máxima inleudible: el sexo anal es un premio, no una opción, y en este caso, no resolvía la preocupación por un contagio indeseado.

Lástima que nunca pude desconectarme la cabeza de "aquella".  Y digo lástima porque el tipo lucía como un amante excepcional, pero afortunadamente la mejor lección de vida que me dejó mi madre no la olvidé: Aprende a decir que no.

Ojalá un par de adolescentes de esta era supieran lo sabroso que es dejar de lado la presión social y cultivar un poco el autoestima. Me encantaría que al menos las chicas comprendieran que quien te ama sólo por tu cuerpo tarde o temprano te dejará... y sobre todo que recordaran que, por no tener sexo nadie se muere. Por tener VIH-Sida, sí.

Pónte el condón!

30 marzo 2011

La ley del rock&roll

4:00 am. ¿Cuán claro puede estar un pensamiento a estas horas?. pues a veces, como hoy, mucho.
Y es que la idea recurrente de que la vida es ahora, tal como reza la cuña del dinero plástico, no deja de hacerme sonreir.

La última versión que escuché de esta filosofía casi hedonista tenía como enunciado: la ley del rock & roll. Y palabras más, palabras menos, propone vivir, arriesgarse... lo demás se arregla en el camino.

Si estas teclas pudieran dibujar mis expresiones, sabrían lo agradable que me resulta esta proposición. Me seducen completamente las ganas de actuar en total consonancia con mis deseos y sueños. Podría entenderse que vivir de esta manera desparpajada y poco rigurosa es algo irresponsable e incluso inmaduro, pero la esencia de esta "ley" es el rigor -precisamente- de lo posible, de lo viable, de aquello que se acerca a nuestra felicidad pero que tendemos a desechar, generalmente por razones equivocadas, como el miedo.

Tampoco se trata de ser irreverente o rebelde por deporte. Sólo se trata de dejar las consideraciones externas, las aprendidas, las sociales.. y sincerarnos. ¿Lo quieres? Ve por ello. ¿Te gusta? Entonces te gusta y ya. ¿Qué tanto?

Eso sí. Debo advertir que se escucha fácil. Se lee fácil. Y no lo es.

No es sencillo llegar al nivel de conciencia que te permita romper tus paradigmas. Si este ley tiene un requisito sin equa non ese es el autoconocimiento. Es a partir de un estado de equilibrio interior cuando puedes aplicarla sin miramientos. Antes puede significar algo de caos. Sin la ruptura de los viejos esquemas, puede significar disonancia y muchas contradicciones. Más una vez que lo logras, actuar sin más filtros que cabeza, mente y corazón... es la gloria!

¿Qué pasa si no funciona? No pasa nada, sólo viviste. Así que atrévete. Vive rock & roll!

¿No es encanto esta ley de vida? =)

24 marzo 2011

Coming soon!

Me encantan las comedias románticas.
A pesar de mi pragmatismo, la dulce idea de que una amistad sabiamente concebida puede llevarte al amor, la tesis de que las mariposas en la barriga pueden durar para siempre y las historias sobre señales, descubrimientos y experiencias llenas de humor y sentimientos son absolutamente irresistibles para mí.
Éstas, como el correcto uso de adjetivos y un buen café, siempre me cautivan.
Como mi favorita, entre todas, "A lot live love" siempre gana. El tema del "timing" o momento oportuno ha sido algo recurrente en mi vida. Y no hay recetas. A los protagonistas les costó 7 años virtuales y un soundtrack fenomenal saberlo. Lo mejor de la cinta: la complicidad, la esperanza... y los reencuentros.
Otra que me fascina es una algo vieja: "Mientras dormías". A través de Sandra Bullock se contempla la eterna dualidad que heredamos sobre el amor real y el ideal. Recurrimos siempre a las estrategias más rebuscadas para conquistar al sapo, mientras el príncipe nos lleva en su caballo, sin que queramos reconocerlo. Expone casi de forma cruel el tema de las carencias y como nos enamoramos del entorno y no del chico.
"Mi querido presidente" con Michael Douglas y Annette Benning es otra de mis preferidas. Conjuga el mundo político con los intríngulis de la opinión publica y el debate vida pública/vida privada al mismo tiempo que conmueve con un romance de proporciones mediáticas. Impecable.
Entre las más divertidas, sin duda, está "Mi novia Polly". La bendita compatibilidad. ¿Quién no se ha cuestionado alguna vez lo que realmente tiene en común con su pareja?. Los riesgos, la empatía. Lograr el complemento. Adaptarse. Stiller recrea lo super estructurado, Aniston el extremo del relajo y la inconsistencia. ¿Un pareja perfecta?
Para inspirarse, no hay otra como "Jerry Maguire". La crisis profesional. La incondicionalidad. La fe. Romper paradigmas y apostar por lo diferente. La propuesta del amor como consecuencia y no como causa o detonante de la historia es increiblemente conmovedora.
Y así podría continuar infinitamente.
El asunto con este género del séptimo arte es que esta semana ha sido de las más extrañas y reconfortantes de mi vida. Toda una comedia romántica, que no parece tener final aún.
Aunque reflexionando, a fin de cuentas, no importa el desenlace.
Lo que importa es como se va tejiendo la historia de mi vida, ya no entre dramas y lágrimas, sino, entre sonrisas, equilibrios y posibilidades.
Vendría bien algo de cine ¿No?.

07 marzo 2011

Mi elección!

Al fin la vida se vuelve indulgente. La soledad no asusta y una cama king size medio vacía no es la peor tragedía que me sucede a diario. Al fin regreso a mi zona de confort y sonrío. Cómo extrañaba esta paz... El silencio que no me enfrenta con mis temores, sino que me deja, a ratos, escucharme en el fondo, tranquila. anhelante, otra vez, soñadora.

Y sí. Puede que la soledad sea una condición valiente, a veces necesaria, más yo prefiero, a pesar de la zona de confort en la que hoy reposa mi corazón, la vida en pareja.

Vivir en pareja es mucho más valiente que estar solo... Embarcarse en la aventura de compartir tu vida, tu historia, tus costumbres y tus sueños con otra persona es un acto de valentía, y como siempre sostengo, de absoluta fe. Tampoco hay garantías. Sólo un compromiso voluntario y generoso de hacerlo posible, día a día, a pesar del cansancio del cuerpo, de la monotonía, de las obligaciones, y  incluso, del quebranto de los sentimientos.

La soledad por su parte requiere de cierta voluntad. Es un camino hacia el autoconocimiento, pero también es una ruta de escape. Tras una triste ruptura o un relación tormentosa conviene algún tiempo con uno mismo... sin embargo al igual que a los gobernantes con el poder... podemos terminar acostumbrándonos a ser sólo uno, un vicio que muchos ni siquiera logran identificar en toda su vida.

Por ahora... disfruto esta quietud, del momento del café solitario y reconfortante...  Agradezco este espacio para mi individualidad, pero, sin reservas, confieso que sueño con esa mañana compartida... esa, que ya no extraño ni necesito para vivir, pero que siempre anhelaré con absoluta emoción.

21 febrero 2011

Ser...

Casi 90 días sin teclear un sentimiento en este lienzo digital, pero hoy me urge.
Me urge revelar la contradicción que me emociona, que me detiene, que me acorrala. Una dicotomía universal que fue plasmada en un intenso drama shaskespeariano sin mayor dificultad, y sin miedo a caer en el lugar común de las reflexiones, mi debate se reduce a "ser o no ser".

Ser diferente, o no serlo. Ser periodista, o no serlo. Ser funcionaria o no serlo. Ser capaz o no serlo. Ser tuya o no serlo. Ser auténtica, o no serlo. Ser feliz o no serlo.

De las miles de interrogantes que atraviesan por esta prueba de fuego, sólo la última tiene una respuesta instintiva: Ser feliz...  claro, siempre hay que serlo. Pero para llegar a lo que el Dalai Lama define como "el propósito de la vida" hay que decidir como serlo, y ese es el camino que transitamos ensayando, burlándonos o sucumbiendo a las presiones de sociales, creyendo, rogando, soñando.

A riesgo de las críticas alegres, y de los señalamientos injustos, ya he avanzado con algunas decisiones. Nunca decidí ser mujer, pero decidí que serlo nunca me limitaría. Luego decidí, ser profesional, y no cualquier profesional, sino ser de las mejores. Decidí, además ser periodista y cada cierto tiempo esta es una decisión que refrendo con mi desempeño laboral. Luego decidí ser esposa, y 7 años después, con mucho dolor en mi alma, decidí dejar de serlo. En ese tiempo escogí ser madre, y serlo ha sido la decisión que ha replanteado todas las anteriores selecciones de mi vida.

Hace mucho tiempo también decidí que nunca traicionaría mis principios, mis valores, mis ideales... aunque algunas veces he querido hacerlo amor, otra veces por miedo. Aún hoy puedo defender el hecho de ser íntegra y congruente, pero que jodido ejercicio diario el escoger ser diferente, ser capaz, ser mejor. Al respecto, Francisco Suniaga tiene -en una de sus recientes obras- una cita que lo expresa perfectamente: "Y el éxito en nuestra cultura es intolerable...".

Es una lástima que alguien intente cuestionarme por lo que decidí ser.

Ojalá, simplemente pudiera amarme por ello.

26 noviembre 2010

A flor de piel...

Sí. Así como la canción de Yordano, pues así.

Mis sentimientos me abruman. Desde hace varios meses, mi coraza perfectamente construída dejó de ser impenetrable. Las emociones palpitan. El eros permanece latente, arrebatador, impaciente... y sufro. Mis intereses también han cambiado. Mis libros de cabecera se han diversificado, y la mesa de noche no distingue entre los betsellers de Walter Riso, Política para Amador, una Enciclopedia de Utensilios de Cocina, dos obras de Isabel Allende, Detrás de la Pobreza II, Harry Potter 7 y más recientemente los Informes de Espacio Público sobre la situación de los DDHH y la libertad de Expresión en Venezuela. Todos a medias, todos interesantes, todos oportunos en ciertos momentos del día, de la semana, o del mes.
La música también me acompaña. Clásicos, íconos de los 80´s, cantautores... sobre todo, bandas sonoras.

Así trasncurren mis días.
Trabajo y más trabajo.. como el cliché propagandístico. Muchas ideas para la ciudad... para el municipio. Ganas de cambiar a la gente, de sembrar ciudadanía, de reinvidicar al gremio... ganas de ser mejor y contagiar. Pero, también ahogan las ganas de dejarlo todo, de rebelarse, de ceder a la angustía del mañana, a la incertidumbre del después, a la soledad.

Dudas, lo que más me rondan son las dudas. Los cuestionamientos. Las preguntas sin respuesta.
Reflexiones. Café, tragos y a veces un cigarrillo. La sonrisa de mis chamos: una bendición.
El amor infinito de una manito que trata de alcanzar la tristeza de mis ojos y las inocentes palabras de consuelo aprendidas en un dibujo animado son otra constante de mis últimas semanas.

No hay garantías. La vida es sólo fe.

Me sentía cómoda en mi búrbuja. Esa cubierta bloqueaba mis sentidos. Se rompió y para siempre.
Vulnerable y a flor de piel. Razón y sentimientos...   a veces...como hoy, sólo sentimientos.